(Agencias)
La sala se alzó en aplausos y algunos se manifestaron contra despidos en su empresa, pero esto es otra historia. Había salido el Gordo de Navidad. Ella mantuvo la compostura, no se le quebró la voz ni una sola vez. a tres filas de donde me encontraba, una mujer lloraba de alegría. Esa niña a la que el azar le hizo repartir esta cantidad de dinero y felicidad en plena crisis era su hija Sherley. Pasaron las horas y llegó el momento en el que mi compañero con la cámara al hombro y yo con mi micrófono casi nos tocaba entrevistar a la pequeña. Preguntas típicas de 'cómo te sientes' o '¿qué te gustaría que te regalasen los que han ganado el Gordo, ya que lo has cantado tú?' Ella tuvo que pensárselo. Primero dijo: Nada, no necesito nada. Eso la honró. Todos piden bicicletas, consolas, ¡hasta tablets!. Fue curioso, cuando me acerqué a saludarle estaba pálida y como en shock. Demasiado lío para una simple niña. Todo el mundo quería abrazarle, darle la enhorabuena por cantar el Gordo... Entre los nervios de la noche anterior y el madrugón que se dio, sumado al estrés del momento de cantar los números y los agobios de la prensa... la niña se mareó. Yo estaba en el pasillo cuando venía la chica de prensa para preguntarnos si teníamos azúcar o comida para la pequeña porque estaba mareada. Yo corrí a hablar con la pequeña. Le pregunté por su edad y le dije que esos mareos le pasaban porque ya era una niña mayor y que se llamaba 'lipotimia'. Que no se preocupara, que a mí la primera vez que m pasó fue en una iglesia y que entonces eso no podía ser malo. El director del colegio, encargado de los niños, dijo que ya no habría más entrevistas. La pequeña vio que yo era periodista y le miró diciéndole: Vale, pero déjame que le conteste a ella (refiriéndose a mí), luego te prometo que no respondo a nadie más. Me dejó totalmente alucinada ¿por qué hizo eso? Menuda lección. No le quité a penas 1 minuto, no lo vi necesario. La Organización se acercó a mí después para agradecer mi brevedad. Cuando volví al patio de butacas busqué a Juliet, su madre. Ya no lloraba, estaba más relajada y sin una manta de micrófonos alrededor. Le dije que había estado con su hija y que era adorable y toda una mujercita, Me concedió una entrevista y accedió a que les hicieramos un reportaje esa misma tarde. Accedió. Esa tarde ya no podía casi mantenerme en pie. Estaba agotadísima pero debo reconocer que junto con esa mañana fue de los días más bonitos de mi profesión e incluso de mi vida.
William, mi compañero cámara, y yo llegamos a una Residencia de ancianos llamada Manuel Herranz Esclavas de la Virgen Dolorosa. Allí vivía y trabajaba la madre de Sherley con el hermano pequeño de la niña. Los fines de semana también la pequeña lo pasaba allí. Entre semana, me explicó, Sherley estaba interna en el Colegio San Ildefonso. Madre e hija de procedencia cubana vivieron con el padre de la niña en Alemania pero éste falleció y tuvieron que emigrar a España donde, un sacerdote las recomendó para ser acogidas por esta Residencia. Gracias a esto Juliet puede pagar la educación y el internado a la niña. Sherley al verme llegar vino corriendo a recibirme y me dio un abrazo. Se me quitó el sueño de un plumazo. Entramos a la Residencia. Estaba llena de madres solteras con niños que vivían allí como una gran familia. Era enorme y tenían cientos de juguetes para los peques y decoración navideña por cada rincón. La Madre Superiora, de más de 70 años, era risueña y muy agradable. Nos abrió las puertas sin pensarlo dos veces. Grabamos a madre e hija jugando a las cocinitas, leyendo, y por supuesto, nos cantó el premio!. Nos enseñó los vídeos que había encontrado de ella en Youtube, entre ellos, éste de la entrada.
Lo pasamos genial. Esa misma tarde homenajeamos a Sherley y a su compañero del 'Gordo', Ismael, en nuestros Informativos. Aquí os dejo el video (veréis que la locución no es mía, pero es que no soy Dios ni una máquina, jeje. Yo me encargué de grabar a la pequeña durante la tarde durante la mañana tooodo lo del Sorteo.
Haciendo un balance y contando un total de 15 horas seguidas trabajando tuve claras varias cosas. La primera es que a pesar de todo, me encanta mi trabajo. Es diferente, divertido, entretenido y haces cada día algo diferente. También que hasta del más pequeño se puede aprender algo y te puede enseñar a valorar lo que tienes. Que las cosas no son por casualidad. No existe. Esta niña y su madre han tenido una vida muy dura pero siempre ha habido alguien que las ha ayudado a pesar de todo. Tiene un angelito bueno de verdad. Otra no casualidad es que el Gordo sea el premio más repartido por la geografía española de la historia de las Loterías en España. ¿Casualidad que esto ocurra cuando más necesidad hay en todo el país? Y la casualidad.. ¿Qué posibilidades hay que Ismael, cantara el día anterior en los ensayos el Gordo y el día del sorteo también? ¿Y de que su hermano mayor también cantara el gordo años antes? Esto lo veréis en el video que tengo linkeado más arriba. No sé. Conocer la vida de Sherley en Navidad, en un momento en el que no queda un mes para que me vaya a cuidar a una niña de más o menos su edad, vaya a ser emigrante como lo fueron ellas, y yo vaya a ser acogida en una casa como lo fueron ellas en España... Las sentí muy cerca. Sobre todo con su madre. Juliet no tendrá muchos más años que yo y sin embargo, con todo lo que ha vivido... Te enseña que si eres fuerte, puedes mover montañas. Siento mi más sentida admiración por vosotras. Este es mi pequeño homenaje y más personal. Gracias por enseñarme tanto en tan poco rato. He visto que gracias a la solidaridad de la gente, otra mucha pueden vivir y tener oportunidades como estudiar en un buen colegio y crecer aprovechando las oportunidades al máximo...
Lanzo estas preguntas para que reflexionéis conmigo.
Hasta la próxima entrada!!!!

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